Hipertensión portal:
Representa el aumento
anormal de la presión
sanguínea de la vena
porta, que le aporta al
hígado la sangre pro-
veniente del intestino,
puede ser debida a la
mayor presión de los
vasos sanguíneos por-
tales o a la resistencia
al ;ujo sanguíneo a
través del hígado. La hipertensión portal puede
llevar al crecimiento de vasos sanguíneos nuevos
(llamados colaterales) que conectan el ;ujo san-
guíneo del intestino con la circulación general,
pasando por alto el hígado. Cuando esto ocurre,
las sustancias que normalmente son eliminadas
por el hígado pasan a la circulación general. El
cuadro clínico
puede incluir una
congestión gen-
eralizada que
afecta la calidad
y aspecto de la ca-
nal, misma que comúnmente es decomisada, sin
que llegue al consumidor.
Encefalopatía del hígado: Corresponde al
deterioro de la función cerebral debido a la acu-
mulación en la sangre de sustancias tóxicas, que
normalmente son eliminadas por el hígado. La
encefalopatía también es llamada encefalopatía
porto-sistémica, encefalopatía del hígado o coma
hepático. Estas sustancias tóxicas podrán ser de-
positadas en la canal, y su efecto dependerá del
producto en cuestión.
Insu;ciencia hepática: Se re;ere al deterioro
severo de la función del hígado, ocurre cuando
una gran porción del hígado se encuentra dañada.
Los síntomas incluyen: ictericia, tendencia a sangrar o sufrir contusiones fácilmente, ascitis, alteración de la función cerebral, debilidad, pérdida
del apetito.
Hepatitis autoinmunológica: El propio
sistema inmunitario del organismo destruye las
células del hígado. Es una enfermedad in;ama-toria crónica del hígado que no suele tener causa
conocida, y puede desencadenar un cuadro de
cirrosis. Se ha asociado con un trastorno denominado hipergammaglobulinemia, que se carac-teriza por un elevado número de anticuerpos en
la sangre. Una infección crónica o ciertas enfermedades de la sangre pueden provocar hipergam-maglobinemia. Los síntomas más comunes de la
hepatitis autoinmunológica son: ictericia, fatiga,
dolor abdominal y en articulaciones, diarrea, ;ebre y ascitis.
Hepatitis inducida por medicamentos: Es un
problema pocas veces identi;cado, sin que esto
amarilla de la piel debido a niveles altos de bilir-rubina en la sangre (pigmento biliar) que pueden
atribuirse a la in;amación, anormalidades de
Los hepatocitos o al bloqueo de los conductos
biliares; también puede ser causada por la degra-dación de una gran cantidad de glóbulos rojos.
La ictericia suele ser el primer signo y a veces el
único de una alteración hepática.
Colestasis: Es ocasionada por la disminución
o interrupción del ;ujo biliar que puede estar blo-queado dentro y/o fuera del hígado. Los síntomas
pueden incluir ictericia, heces claras, alteraciones
óseas, esplenomegalia, dolor y vesícula biliar
agrandada. Entre las etiologías más comunes se
encuentran la hepatitis, cirrosis biliar primaria,
efectos de drogas, estrechamiento del conducto
biliar, cáncer pancreático y pancreatitis.
Hepatomegalia: Es un indicador de afec-ción hepática, aunque normalmente no hay
síntomas asociados con un agrandamiento